El derecho inmobiliario en Chile cubre la compraventa de propiedades, el estudio de títulos, los contratos de arriendo y su terminación, la regularización de inmuebles, las servidumbres y los conflictos de copropiedad.
El estudio de títulos revisa al menos los últimos diez años de dominio para verificar que el vendedor es dueño legítimo y que no existen hipotecas, embargos ni prohibiciones inscritas: es la diligencia que evita comprar un problema. En arriendos, la Ley 18.101 y sus modificaciones regulan el juicio de terminación por no pago, con un procedimiento concentrado y el lanzamiento ejecutado por la fuerza pública una vez dictada la sentencia.
Los gastos de una compraventa incluyen notaría, inscripción en el Conservador de Bienes Raíces y, si hay crédito hipotecario, el impuesto de timbres y estampillas.